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No todo lo que brilla es oro...

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Cap 01: ... Ni todo lo que resplandece es luz.

 

Estaba parada frente a un sendero sin retorno, con dos caminos de ida, por el que en ningun caso o situcion podria volver. Debía elegir una camino de entre dos o Ascencion o Astharot... ¿a qué ciudad deberia ir? Estaba huyendo de mi pasado como hermana de una de las criminales más exitosas y malvadas, de... Para dejar el pasado atras no debia pensar en él, tenia que pensar en el futuro. Encontraria un lugar seguro donde vivir, estudiaria lo que me pasiona, me enamoraria, tendria mi historia, llena de luz... aunque claro, con este rostro no me seria fácil... Todo el mundo sabia que habian pasado años, demasiados años, de la captura de Dexnij y que ya estaba mayorcita, yo apenas tenía 19... No podían confundirme... Quizas si discriminarme por el parentezco familiar o el parecido fisicamente. Pero no es como si fueran a hacerme algo por ser su hermanita menor... ¿O si? No habia considerado esa posibilidad, cuando deje mi hogar... Diablos. Solo olvidalo.

- De tin - apunte hacia la derecha -. Marin - apunte hacia la izquierda - Dedo - hacia la derecha - pingue... Izquierda... Astharot. 

Ese era mi nuevo destino. Aunque el modo de eleccion fue patetico, teng la corazonada de que no me arrepentire. sonrei para mis adentros, habia algo en el día, quizas en el aire, que me decia que estaba haciendo lo correcto. 

 

Astharot era una ciudad preciosa, poblada de caballos y puestos mediavales. De Castillos, de gente vestida de modo raro... Pero es muy pintorezca y bonita. Astharot, en la antiguedad, habia sido el hogar de principes y plebeyos de buen dinero, pero siempre estubo ambientada en la edad media, por cuestion de tradiciones. Por suerte, llevaba una túnica que cubria mi rostro, tambien todo mi cuerpo, por lo que no desencajaba para nada.

Recorrí los puestos de ventas al aire libre, anonada, nunca vi tantas cosas en una misma cuadra, tantos libros... tanta comida, animales, ropas, relojes, ¡de todo! Pense que mis ojos irian a estallar de felicidad... Hasta que lo vi... ¡vi el vestido de mis sueños! Lo queria, queria tenerlo... Pero estaba demasiado caro... Me aparte de la gente que pasaba sin notar la precensia de los demas. Camine hacia la otra punta del lugar y me puse a robar, algunos viejos habitos eran convenientes de vez en cuando. Me hice la que chocaba con la gente porque era ciega y les robaba, sigilosamente, todo el dinero que traian encima o en sus bolsillos. Ni siquiera sus acompañantes se daban cuenta. Diez año dentro de una prision mental llena de malandras expertos en el arte de robar valieron la pena en ese momento. Cuando consegui lo suficiente, fui en busca de aquel vestido... Que incluia con el un sombrero precioso, el cual estaba cubierto por un tull oscuro, que disimularia mi rostro ante el resto. Er aalgo genial para mi, hecho a mi medida. 

Entre en la tienda, en el momento exacto en que a chica me asalto para rpeguntarme amablemente si sabia lo que estaba buscando, le respondi segura. La muchacha, que no tendria mas de mi edad, dijo que era afortunada ya que era un vestido unico, no se hicieron mas que ese solo y quien lo habia hecho ya no diseñaba más ropa, por lo que era único en su especie. Sonrei maravillada, antes de llevarmelo agradeci por las ecelentes atenciones, dejando propina. 

Pero cuando sali, con la tunica en brazos, uno de los hombres a los que habia robado andaba con un guardia buscando a la ladrona... De no ser porque yo era quien nadie sabia que era, me hubiera puesto nerviosa, pero por mi crianza y enseñansas de parte de mi hermana... Ja, habia falta mucho más que eso para ponerme nerviosa. Pase caminando altaneramente, como toda persona de dinero, por al lado de un mendigo, a quien le eche la capa extendida, con inexpresion e indiferencia. Nadie noto que fui yo quien se la dio, al caminar unos cuatro paso mas adelante, el mendigo fue arrestado por el guardia. Novatos. 

Ahora, ¿Quién seria mi siguiente victima? Necesitaba dinero para pagar por una posada y no queria una barata.

 

La noche llego pronto y apenas habia juntado dinero suficiente para la cena, no tuve suerte cazando peces por ahi, se ve que aquila mayoria no uarda las cosas en lugares faciles de robar o menos obvios. Desgraciados... Tome un sorbo de gaseosa, frustrada por el hecho de tener que dormir con tan hermosa ropa en la calle, una calle "peligrosa"... No para mi. 

Camine por casi toda la ciudad buscando algun lugar decente donde dormir, hasta que encontre una plaza con arboledas romanticas, flores por doquier y un aroma dulce flotando en el aire. Salte la reja que impedia que los linyeras comunes entraran, como si nada. Para luego recostarme en un arbol precioso. 

No pude consiliar el sueño igual, habian muchas moscan zumbando a mi alrededor. Me incline, quedandome sentada en el suelo. Queria observar el momento en el que esas ratas salieran de su escondite.

- Si mi hermana los envia, diganle que no pienso volver.

- Nuestra pequeña reina... No nos diga eso, ¿Sabe cual es la pena por desacatar las ordenes de la reina mayor?

Un hombre hablo desde las sombras, desde la penumbra.

- La muerte. Que te corten la cabeza, ¿Cuál fue la orden esta vez?

- Llevarla a casa, a donde pertenece.

Respondio otro hombre desde la penumbra. Me habian estado siguiendo todo el rato desde que anochecio.

- Si pueden, obligenme a obecer. Si no, huyan. Es más fácil que perder la cabeza.

Los hombres se quedaron inmoviles, sopesando la posibiliad de luchar contra mi, luego se retiraron como perros, con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas.

 

- Recuerde que nosotros se lo advertimos...

Volvi a recostarme, ignorando las estupideces que decian. Me dormi una larga siesta. 

Al despertar... no podía creer lo que mis ojos veian... Astharot habia dejado de existir.

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